¡ESCAPADA DE ENSUEÑO! Hotel Tipi Dreamcatcher: ¡USA te espera!
¡Ay, Dios mío! Reseña de hotel… suspiro dramático… Esto va a ser largo. Y, bueno, para ser honestos, a veces los hoteles me dan un poquito de… “horror vacui”. Demasiado pulido, demasiado perfecto. Pero, con , la cosa promete… ¡vamos a ver! Vamos a desmenuzar este bicho con todas las tripas que podamos, a ver qué tal.
¡Empecemos con lo importante: la accesibilidad!
- Accesibilidad: ¡Esto es crucial! Especialmente para mis rodillas que, con la edad, ya se quejan más que un perrete en la lluvia. Me alegra leer que se preocupan por esto. Un hotel que se preocupa por todos, ya me gana un poquito.
- Restaurantes/Lounges accesibles: ¿Y los ascensores? ¿Y los mapas táctiles? Bueno, esperemos que sí, porque si no, ¡me voy a perder y me voy a morir de hambre!
Internet y la conexión con el mundo (¡y con Netflix!)
- Internet: ¡Wi-Fi gratis en todas las habitaciones! ¡Gloria bendita! Con lo viciado que soy… Pero, esperen… ¿también LAN? ¡¿En serio?! ¿En pleno 2024 todavía hay hoteles con LAN? ¡Madre mía! Qué nostalgia…
- Servicios de Internet: Bueno, espero que el internet funcione, porque si no, me voy a volver loco. Necesito mi dosis de memes diarios y mi serie… ¡esencial!
Relax y desestrés… ¡o intento!
- Cosas que hacer, maneras de relajarse: ¡A ver! ¿Masajes? ¡Sí, sí, sí! Necesito que alguien me quite este nudo de la espalda. ¿Spa, sauna, baño de vapor? ¡Perfecto! Eso es exactamente lo que necesito para olvidarme de mis problemas… al menos por unas horas.
- Gimnasio: ¡Uy, el gimnasio! Ahí es donde voy a demostrarle al mundo que soy… ¡casi atlético! (Vale, no. Iré a correr un poquito y luego, a la sauna).
- Piscina con vista: ¡Necesito una piscina con vista! Ver el amanecer mientras nado… eso sí que es vida. Si no, me conformo con el jacuzzi.
- Tratamientos corporales: ¿Scrub, envolturas? ¡Mmm, interesante! No sé qué es un scrub, pero suena delicioso.
- ¡Imprescindible!
- Piel de durazno: Envolver el cuerpo en productos que te dejen la piel como un durazno es mi gran sueño.
Limpieza y Seguridad: ¡Que no me de ni COVID ni nada!
- Higiene y Seguridad: ¡Por favor, que esto sea de verdad! Odio el COVID, esas mascarillas me asfixian y los hospitales me dan… pánico. ¡Anti-viral, desinfección, personal entrenado! ¡Me gusta!
- Comida individualizada: ¡Importante! Prefiero no compartir mis microbios con nadie.
- Y lo de la limpieza profesional: ¿A quién no le gusta un lugar higienizado?
Comida, Bebida y… ¡La panza llena, corazón contento!
- Gastronomía: Respiración profunda A ver, que me gusta comer. Restaurantes, bares, desayunos… ¡de todo!
- Desayuno: ¡Buffet! ¡Me encanta! ¿Hay pan con tomate? ¿Jamón serrano? ¿Un buen zumo de naranja? ¡Eso es crucial! No soy de esos que se conforman con un café y una tostada.
- Restaurantes: ¿Cocina internacional? ¿Asiática? ¡Me gusta la variedad! ¿Vegetariana? ¡Perfecto para mi dieta de… ahora no me acuerdo!
- Bar: ¡Un bar! ¡Necesito un bar! Para tomarme una cervecita, un gin tonic… Lo que sea. ¡Felices las copas!
- Servicio de habitaciones: ¡24 horas! ¡Genial! Para cuando me entre el hambre a las tres de la mañana.
Servicios y Comodidades: ¡Como reyes!
- Servicios: ¡Elevador! ¡Necesito un elevador! Con lo que pesan mis maletas…
- Consigna de equipaje: ¡Importante! Para dejar las maletas y no tenerlas que cargar por toda la habitación.
- Caja de seguridad: ¡Necesario! Nunca se sabe…
- Lavandería y limpieza en seco: ¡Para que mi ropa siempre esté impecable, por supuesto!
Para los peques (y los que no lo somos tanto)
- Para los niños: ¡Cuidado con los gritos! ¡Bromas, todo el día!
En la habitación: ¡Mi reino!
- Comodidades en la habitación: Aire acondicionado, ¿sábanas limpias? ¡espero!
- Mi valoración:
- Cama extragrande: Para estirarme a mi gusto.
- ¡¡La TV con canales por cable!!: Nada de streaming, soy más de ver la serie de TV con mantita, en mi cama y comer palomitas.
- Balcón: Para tomar un café por la mañana.
Transporte y alrededores: ¡A moverse!
- Transporte:
- Parking gratis: Importante.
- Traslado al aeropuerto: ¡Maravilloso! Odio las prisas.
En resumen…
parece un hotel que se preocupa por sus huéspedes. Con la accesibilidad, la higiene y la comida, ya me han ganado. El spa y la piscina, son un plus. Si todo funciona como se promete, ¡me voy a sentir como un rey!
¡Oferta irrisoria!
- ¡"Escapada de lujo con imperfectos"!
- ¿Qué incluye?:
- ✓ Desayuno bufett con posibilidad de pan con tomate.
- ✓ Masajes para los nudos de la espalda.
- ✓ Piscina con vistas.
- ✓ Internet, y ¡ojo! LAN ¡para los nostálgicos!
- ✓ ¡O quizás no con todas las tripas! Pero sí, ¡con mucho cariño!
- Además: ¡Un montón de comodidades!
- ¡Precio (por un fin de semana inolvidable!): ¡Un precio que te dejará con la boca abierta! (¡Pregunta por las ofertas!)
- ¿Qué incluye?:
¡Anímate a reservar en ! ¡Porque te lo mereces! ¡Y yo también! ¡Nos vemos allí! Y si me ven, ¡salúdenme! ¡Pero con mascarilla, por favor!
¡Hacienda Bajamar: El Paraíso Mexicano que te Dejará Sin Aliento!¡Ay, Dios mío! ¡Dreamcatcher Tipi Hotel en Estados Unidos! ¡Va a ser… algo! Aquí va mi itinerario, pero ya les advierto, mis planes son más bien sugerencias, no promesas. ¡Prepárense para el caos!
Día 1: Llegada y "¡Wow, es ENORME!"
Mañana (y el caos empieza):
- ✈️ Vuelo. Espero no perder mi equipaje (siempre ocurre). Y, por favor, que el avión tenga películas decentes. ¡Necesito mi dosis de Ryan Gosling para calmar los nervios!
- 🚗 Al salir del aeropuerto, alquilaré un coche. ¡Crucen los dedos por un GPS que funcione! No quiero terminar en… ¡ya saben, en el fin del mundo! (aunque tal vez sea emocionante, ¿quién sabe?)
- 📍 Llegada al Dreamcatcher Tipi Hotel. Ok, la primera impresión… ¿ES ENORME! ¡Nunca he estado en un tipi! Espero que no me dé claustrofobia… O que haya wifi decente, porque, ¿qué es viajar sin subir fotos en Instagram?
Tarde:
- ⛺️ Exploración del Tipi. Vale, ahora en serio. Admito que estoy emocionada, pero también… un poco desconfiada. ¿Cómo es esto por dentro? ¿Hay literas? ¿La ducha funciona? ¿Me voy a encontrar con un oso? (Vale, exagerando un poco, pero la paranoia es real).
- 🚶♀️ Paseo por los alrededores. Necesito estirar las piernas después del vuelo. Busquemos el bar o restaurante más cercano. ¡Necesito comida y una margarita! (O dos, ¡o tres!).
Noche:
- 🔥 Fogata y "Historias de la tribu" (o el intento de hablar con otros huéspedes). ¡Oh, no! ¡La parte de socializar! ¡Espero que no sea muy incómodo! ¿Quién sabe? Tal vez conozca a alguien interesante. O tal vez me esconda en mi tipi leyendo un libro. Veremos.
- 🌌 Mirar las estrellas. Si el cielo lo permite, ¡será increíble! Pero, ¿qué pasa si tengo miedo a la oscuridad? (¡Sí, soy adulta, pero a veces…!).
Día 2: Aventuras y "¡Ay, me he perdido!"
Mañana:
- 🍳 Desayuno (improvisado). ¿Hay desayuno incluido? ¡Ah, no! ¡Habrá que improvisar! Iré al supermercado más cercano y me haré… no sé, ¡lo que sea! ¡Necesito cafeína!
- 🏞️ Excursión por la naturaleza. ¡A explorar! Caminatas, vistas… quizás. Depende de mi nivel de energía. ¡Espero no encontrarme con un animal salvaje! Tal vez un simple conejito. ¡Sería genial!
- La parte de perderse inevitable. ¡Ja, ja, ja! Si no me pierdo, algo anda mal. ¡Mi sentido de la orientación es… único! Espero tener datos en el móvil.
Tarde:
- 🛶 Actividad acuática (¡si el tiempo lo permite!). ¿Kayak? ¿Canoa? ¿Un paseo en bote? Veremos. ¡Espero no caer al agua! (Soy muy torpe). Y, por favor, que no haya serpientes. ¡Las detesto!
- 🍔 Almuerzo-cena apresurado. ¡Comida rápida! ¡Porque la aventura da hambre! Y quizás me compre un "souvenir" que no necesite… ¡Me encantan los "souvenirs"!
Noche:
- 😴 Descanso. ¡Necesito dormir!
- ✍️ Escribir el diario. ¡Tengo que anotar todo! Las emociones, las tonterías, los miedos, las risas… ¡Todo! ¡Porque, al final, esto es lo que importa!
- 💭 Reflexiones con tequila. ¡Mi momento de "pensar profundo"! (Y quizás, hablar sola).
Día 3: "Adiós, Tipi… pero no del todo"
Mañana:
- 🍳 Desayuno (o lo que quede).
- 🛍️ Compras de última hora (si hay algo que comprar).
- 📸 Últimas fotos. ¡Necesito inmortalizar este lugar!
Tarde:
- 👋 Despedida del Dreamcatcher Tipi Hotel. ¡Hasta la próxima! O no. Depende de cómo me sienta.
- 🚗 Regreso a la "civilización" (o lo que sea).
Noche:
- ✈️ Vuelo de vuelta a casa.
- 🥹 Reflexiones finales. ¿Fue una locura? Seguramente. ¿Lo disfruté? ¡Probablemente! ¿Volvería? ¡Quien sabe! ¡Lo que sí sé es que tendré historias para contar! ¡Y eso, amigos, es lo que importa!
¡Y así es como probablemente vaya a ser! ¡Espero que se diviertan tanto como yo! (Y que me perdonéis si me pongo un poco dramática o si me pierdo mil veces). ¡Pero, al final, la vida es una aventura! ¡Y yo, con mis miedos, mis tonterías y mis ganas de vivir, estoy lista para ella! ¡Viva la vida… y el Dreamcatcher Tipi Hotel!
¡Descubriendo el Secreto Mejor Guardado de Cranberry, Ascend Hotel Collection!1. ¿Qué diablos pasó? Dime, cuéntame TODO. Estaba tan preocupada...
¡Ay, Dios mío! Vale, vale, respira. Fue… un desastre. Fue *El* desastre del delivery online. Todo empezó tan inocente, como cualquier otro martes. Hambre, mucho hambre. Pensé, "Voy a ser inteligente; voy a pedirme comida por internet, para no tener que cocinar." Pedí… ¡uff!… ¿Cómo se llama? Ah, sí… ¡El burrito famoso ese! Con arroz, frijoles, guacamole… sonaba a la gloria. Prometían 30 minutos (¡JA!).
Esperé. Revisé el tracking. “En camino.” Bien, bien… esperé un poco más. “En camino.” Más tiempo. "¿En camino?" Empiezo a pensar: "Igual se perdió el repartidor… o le picó un perro… o le dio un ataque de risa y se desmayó en el parque." A los *dos* horas, llamé al restaurante. "¿Ehh… mi burrito?" El tipo sonaba tan confundido como yo. Nunca llegó. Ni el burrito, ni la explicación decente.
2. ¿Y cómo reaccionaste? No me creo que te quedaras tranquila.
Tranquila… ¿YO? ¡JA! Empecé a despotricar como una posesa. Gritando a la pantalla del teléfono. “¡¿Dónde está mi burrito, maldita sea?! ¿Y por qué me haces esto, universo cruel? ¡Quería mi guacamole!” Llamé al servicio de atención al cliente (el peor consejo que he escuchado, no lo hagan). La música de espera… la *estúpida* música de espera… me ponía de los nervios. Era como oír un vals fúnebre, mientras mi estómago rugía. Después de 20 minutos, una voz robótica dijo "Sentimos las molestias…" ¿MOLIESTAS? ¡Yo estaba al borde del colapso psicológico! Quería hablar con un humano… pero no, me colgaron. Estaba a punto de tirar el teléfono por la ventana. (Casi lo hago. Lo juro.)
3. ¿Qué aprendiste de todo esto? ¿Vas a volver a pedir comida online?
¡Aprendí MUCHO! Primero, que la paciencia es una virtud… que no tengo. Segundo, que los burritos son sagrados y no se les puede tomar a la ligera. Tercero… ¡no confíes en las promesas de 30 minutos! Mentira. Una gran mentira. Y ¿si volveré a pedir comida online? Eh… sí. Probablemente. Soy débil. Y el hambre… me domina. Pero la próxima vez, tomaré medidas desesperadas. Tipo, llamar al restaurante *antes* de pedir. Quizás poner una vela para que el repartidor no se pierda. O incluso, ¡cocinar yo misma! (no, eso es imposible, mejor no lo hagamos)
4. ¿Y el burrito? ¿Te lo reembolsaron al menos?
¡Ah, el burrito…! El burrito fantasma. Sí, me reembolsaron. Después de tres días y una guerra de correos electrónicos, claro. Pero, ¿sabes qué? El dinero no me dio felicidad. ¡Necesitaba el burrito! Necesitaba la textura, el sabor, la alegría que un burrito bien hecho te da. Era como si me hubieran robado un pedazo de mi alma. (Vale, quizá exagero un poco, pero ¡tenía mucha hambre!)
5. ¿Hay algo más que quieras añadir? ¿Algún consejo para los demás?
Sí. ¡NO CONFIÉIS EN EL TRACKING! Es una mentira, como la promesa de un político. Y llevad siempre un snack de emergencia en el bolso. Un plátano, unas galletas… ¡cualquier cosa que te impida matar al repartidor cuando finalmente llegue (si llega) con tres horas de retraso! Ah, y aprended a cocinar. O, al menos, a hacer un sándwich. Porque, créeme, el desastre del delivery online… te puede dejar el corazón (y el estómago) roto. ¡Ah! y… y… ¡comprobad las reseñas! ¡Siempre! No como yo. Yo estaba hambrienta y desesperada…
¡Y no, no me voy a comer otro burrito en mucho tiempo! Creo que ya he tenido suficiente drama con ese dichoso platillo. Quizás… mañana. Jajajaja. ¡Nunca se sabe! El hambre es una perra.
6. ¿Pero de verdad esperaste dos horas? ¿No revisaste el mapa de la app?
¿Dos horas? ¡Exactamente! ¡Y con un hambre de lobo! ¿Revisar el mapa? ¡Por supuesto! Era como ver una película de terror. Primero, el puntito estaba cerca del restaurante… bien. Luego... ¡OH, NO! ¡Se aleja! ¿Adónde va? ¿Por qué se desvió? ¿Acaso está haciendo un tour turístico por la ciudad con mi burrito como rehén? Pasó por la otra punta, luego por el barrio de "las chicas que roban carteras" (nunca confíes en ese barrio, no es broma) luego, por el cementerio. ¡El colmo! ¡El burrito paseándose por las tumbas! No, en serio, me imaginé la peor de las situaciones.
7. ¿Y qué pasó con el repartidor? ¿Lo odias?
A ver, a ver... odiar es una palabra fuerte. Quizá… *resentimiento*... sí, eso suena mejor. Pero, pensándolo bien… no. El pobre chico seguro que tenía un día horrible. Quizás la bici se le rompió, o se confundió de dirección, o le atacó una bandada de gaviotas (ya me pasó una vez, es lo peor). No sé. Lo importante es que *mi* burrito nunca llegó. La culpa no fue suya del todo. La culpa fue de la *expectativa* de ese burrito, de la promesa incumplida, de mi estómago vacío… Y sí, un poco de la empresa, que no tiene un buen sistema de entregas.