¡Increíble Vista al Amanecer en Bassura City! Habitación Verde con 2 Camas
¡Ay, Dios mío, qué aventura fue esta! ¡Increíble Vista al Amanecer en Bassura City! Habitación Verde con 2 Camas. Sonaba a paraíso, ¿verdad? Vamos a ver si lo fue… o si me vendieron un cuento de hadas con goteras.
Empecemos con lo fundamental (y lo que importa, ¡para ser sinceros!): la ACCESIBILIDAD.
Miren, soy sincero, no tengo problemas de movilidad, gracias a Dios. Pero siempre me fijo, porque uno nunca sabe. ¿Y saben qué? ¡Bien! Hay ascensor, que es básico, y parece que tienen instalaciones para personas con discapacidad. No puedo dar fe al 100% de cómo están, pero me dio buena espina. Importantísimo.
¿Y qué me encontré al llegar? ¡El Amanecer! (o el intento).
La “Vista al Amanecer”… jajaja. Bueno, técnicamente la había. Desde la habitación verde, claro está. Pero… la ciudad es enorme y el edificio, bastante alto, eh, así que el amanecer era un puntito en el horizonte entre un montón de edificios. No se asusten, ¡no era un chiste malo! Era bonito, sí, pero no increíble. Marketing… ¿les suena?
¡A Comer! Porque, señores, la vida sin comida, no es vida.
- Restaurantes: ¡Muchos! A la carta, buffet, ¡hasta vegetariano! ¡Se lucieron! Probé el buffet y… bueno, era buffet. Nada que wow! pero con buena variedad. La comida asiática fue mi favorita, admito. ¡El desayuno buffet se veia con buena pinta!
- Bar: Había un bar de piscina. ¡Puntos extra por eso! Un buen mojito a media tarde, con el sol pegando… ¡Cielo!
- Comida en la Habitación: ¡Room service! ¡24 horas! ¡Salvación! Ideal para cuando uno está acalambrado después de un día de exploraciones.
- Más comida (¡siempre!): Snack bar, cafetería, comida para llevar (¡takeaway!). ¡Casi me da un ataque de alegría!
- Cocina y vajilla higienizadas, claro, y opciones de comida individualizada. En fin, ya saben, el mundo post-pandemia.
Limpieza y Seguridad: ¿Me sentí seguro? Más o menos.
- Limpieza: Productos antivirales, desinfección diaria en zonas comunes, habitaciones limpias (entre visitas), personal formado. ¡Bien! ¡Muy bien!
- Seguridad: Cámaras de seguridad por todas partes. Caja fuerte en la habitación. Personal de seguridad 24 horas. Me sentí seguro.
- ¡Detalles post-pandemia! Gel hidroalcohólico por doquier, distancia física (bueno, intentaban), y cosas como la opción de no tener servicio a la habitación. ¡Un alivio para los que no les gusta que les toquen sus cosas!
¡A Relajarse! Un spa… ¿o un sueño?
- Spa/Sauna: ¡Tenían de todo! Masajes, sauna, baño de vapor, piscina con vistas (¡esta sí era INCREÍBLE!), ¡hasta envolturas corporales y exfoliaciones! ¡Wow! No lo probé todo, admito, pero el masaje fue… ¡OH, GLORIA!
- Gimnasio: ¡El gimnasio era decente! Para mantener la forma, por lo menos.
- Piscina: ¡Impresionante! Con una vista que te dejaba sin aliento.
Servicios y Comodidades: ¿Te tratan como rey?
- Servicios: Conserjería, lavandería, limpieza en seco, ¡servicio de despertador! ¡Un lujo!
- Negocios/Eventos: ¡Si necesitas hacer negocios, también tienes! Salas de reuniones, equipos audiovisuales, ¡hasta conexión Wi-Fi para eventos! (Para los que trabajan desde el paraíso).
- Tiendas: ¡Tienda de regalos! Por si te olvidaste el souvenir para la suegra.
- Transporte: Traslado al aeropuerto, aparcamiento gratuito, ¡hasta estación de carga para coches eléctricos! ¡Pensaron en todo!
Para los niños… (si los tienes, claro)
- Servicio de niñera, ¡instalaciones para niños!
En la Habitación Verde (y no tan verde)
- ¡Aire acondicionado! ¡Bendito sea el aire acondicionado!
- Cama extra larga, ¡ideal para estirarse!
- ¡Wifi gratis! ¡Gloria!
- Tele con canales de cable/satélite (adiós al aburrimiento!)
- Artículos de aseo, secador de pelo, albornoz, ¡hasta zapatillas! ¡Un gusto!
- Minibar, ¡para los antojos nocturnos!
¡Un Poco de Desastre y Realidad!
Ahora, la verdad, la verdad…
- El tema del Amanecer: Ya lo dije, no es para tanto.
- Un pequeño "pero": En mi habitación (la Verde, ¡por supuesto!), el agua caliente tardaba una eternidad en llegar. ¡Un horror para los que nos gusta ducharnos!
- Perfeccionismo… ¿dónde? La decoración… digamos que era funcional. No esperen el último grito de la moda en diseño.
- Un ruido molesto… Escuché ruidos del pasillo por la noche. No era insoportable, pero sí, se oía.
Conclusión: ¿Valió la pena?
Miren, sí. Sí que valió la pena. Es un hotel con mucho potencial, con servicios variados y correctos, y muy buen precio. La experiencia, en general, fue positiva. ¡El masaje fue un sueño! Y la piscina, ¡ay, la piscina!
Para resumir:
- Accesibilidad: Buena.
- Limpieza: Muy buena.
- Servicios: Buenos.
- Comida: Correcta, con opciones para todos los gustos.
- Ambiente: Relajado.
- ¡IMPORTANTE! ¡No esperen un “hotel de lujo” en el sentido más estricto! Pero es una muy buena opción.
¡Lo recomiendo! Pero, ojo, con las expectativas del Amanecer… Jajaja.
¡Dean House, Reino Unido: ¡El secreto mejor guardado de Inglaterra te espera!¡Ay, Dios mío! ¿En serio, otro viaje? Pero… ¡me encanta! Especialmente cuando se trata de escapar de la rutina y zambullirme en la aventura. Prepárense, porque vamos a BR Bassura Sunrise City View Green Room Indonesia. ¡Me lo merezco!
Día 1: El Caos Encantador de la Llegada (y casi perder las llaves)
- 06:00 - El grito de la alarma (y el odio absoluto por ella). ¿Por qué tienen que ser tan estridentes? ¡Quiero mi cama!
- 06:30 - Buscando frenéticamente las llaves. ¿Dónde las dejé? ¡Lo juro, siempre me pasa! Finalmente, en el bolsillo del abrigo que no uso hace un mes. ¡Victoria!
- 07:00 - Taxi hacia el aeropuerto, con el corazón en un puño. ¿Llegaré a tiempo? La ansiedad pre-viaje es mi mejor amiga… o peor enemiga.
- 08:30 - Vuelo a Yakarta. ¡Adios, estrés, hola, cielo!
- 11:00 - Aterrizaje, con aplausos, porque, ¿por qué no? Ahora, a sortear el laberinto del aeropuerto y encontrar un transporte que no me estruje la cartera.
- 12:30 - Llegada a BR Bassura Sunrise City View. ¡Wow! La vista… ¡espectacular! Me esperaba algo más, y me encuentro con un pequeño paraíso urbano. ¡A desempacar!
(¡Oh, la maleta! Siempre me paso de ropa, ¡siempre! Y luego me quejo de cargar con todo…)
14:00 - Exploración del hotel. La piscina… ¡tentadora! Pero, primero, a curiosear. ¿Hay un gimnasio? (Quizás lo use, quizás no… la intención es lo que cuenta, ¿verdad?)
15:00 - La gran búsqueda del almuerzo. ¡Tengo hambre! ¿Comida local? ¡Por favor! ¿Dónde está ese restaurante de nasi goreng que me prometieron? Preguntar, preguntar, preguntar (y practicar mi "sedikit-sedikit bahasa Indonesia" que suena a chino).
- Anecdota: Me perdí. Literalmente. Di tres vueltas, preguntando un poco aquí, un poco allá, hasta que me encontré con un vendedor de sate ayam. ¡Y qué sate! ¡El mejor que he probado en mi vida! Y en ese momento supe que el caos inicial era la mejor forma de encontrar algo extraordinario.
17:00 - Descanso en la habitación, con una vista increíble. Un rato para relajarme y disfrutar de esta maravilla.
19:00 - Cena y, ¡atención! ¡Primer intento de sumergirme en la cultura local! Buscaré un warung (pequeño restaurante) para probar la auténtica cocina indonesia. ¡Ojalá tenga suerte!
Día 2: Sumérgete en el caos de Yakarta
08:00 - Despertar, después de la cena que me sentó como un guante!
09:00 - Desayuno. ¡Indonesio, por supuesto! Quiero probar todo, aunque mi estómago me diga que no.
10:00 - Explora Jakarta.
Primera parada: Kota Tua (la ciudad vieja). ¡Prepárense para el caos! Calles bulliciosas, edificios coloniales… ¡la historia viva! ¡Me imagino las historias que estas paredes podrían contar!
12:00 - Almuerzo en Kota Tua. Encontrar un lugar auténtico fuera de las trampas turísticas es mi misión. ¡A ver si lo logro!
14:00 - Museo Fatahillah. Un poco de cultura nunca hace daño. ¡A empaparme de historia!
16:00 - Paseo por el mercado local. ¡Colores, olores, sonidos… todo un espectáculo! Probablemente compraré algo que no necesito, pero, ¿quién puede resistirse?
19:00 - Cena en un restaurante con vistas al atardecer. ¡Necesito algo que me calme después del día en el caos de Yakarta!
Reacción Emocional: ¡La ciudad es un torbellino! ¡Me encanta y me asusta a partes iguales! La gente, la energía… ¡todo es intenso! Me siento vivo, pero agotado al mismo tiempo. Día 3: Un respiro en BR Bassura Sunrise City View… y ¡sorpresa!
09:00 - Despertar sin prisas. ¡Hoy toca recargar energías!
10:00 - Desayuno tranquilo. En la habitación, con las vistas. Un buen libro y a saborear el momento.
11:00 - Piscina… ¡al fin! El sol, el agua… ¡el descanso!
13:00 - Almuerzo ligero en el hotel.
14:00 - Exploración del resto del hotel. Quizás el gimnasio… (¡sí, quizás!) o un masaje (¡eso sí que me gusta!)
16:00 - Sorpresa! ¡Un encuentro inesperado! La vida te sorprende siempre. Conocer gente nueva, intercambiar historias… ¡la mejor parte de viajar!
- Anecdota: Resulta que en el ascensor me crucé con una familia de Indonesia. Al principio, me dio un poco de vergüenza, pero terminamos hablando durante media hora. Me dieron un montón de consejos para mi viaje y me invitaron a conocer un lugar secreto que solo los locales conocen. ¡Me encanta la gente!
19:00 - Cena con los nuevos amigos (o en un restaurante local, depende del encuentro). ¡Y a disfrutar de la noche!
Día 4: Adiós, pero… ¿hasta luego?
- 08:00 - Despertar con la melancolía del último día. ¡No quiero irme!
- 09:00 - Desayuno, con la tristeza del adiós.
- 10:00 – Empacar. Odio empacar… pero, bueno, hay que hacerlo.
- 11:00 - Última mirada a la vista. ¡No te olvidaré!
- 12:00 - Check out, con un nudo en la garganta.
- 13:00 - Aventura gastronómica de despedida. ¡Necesito esa última dosis de comida india!
- 15:00 - Traslado al aeropuerto (con el corazón dividido).
- 18:00 - Vuelo de regreso.
- 20:00 - Reflexión. Viajar es… ¡la mejor terapia! Me vuelvo con más historias, más recuerdos, el alma llena. Yakarta, ¡hasta la próxima!
Imperfectos, pero importantes:
- Dinero: ¡Controlar el presupuesto! Siempre me paso… ¡A ahorrar!
- Idiomas: ¡Intentar hablar más indonesio! ¡Y no solo "terima kasih"!
- Salud: ¡Comer con precaución! ¡No quiero acabar con el estómago revuelto!
- Fotos: ¡Hacer muchas fotos! ¡Y no olvidarse de la cámara! (¡Me ha pasado!)
- Disfrutar el momento: ¡Lo más importante!
¡Y ahora, a disfrutar del viaje! ¡A vivir cada instante! ¡Y a reír! ¡Porque viajar es la mejor forma de… ser yo! ¡Vamos!
¡El Pato Travieso del Reino Unido que te Dejará Boquiabierto!¿De verdad "increíble" la vista al amanecer? ¿No es un poco exagerado? Mi cuñado dice que exagero...
¡Mira, mira! Exagerar es mi segundo nombre (el primero es... bueno, eso es irrelevante). Pero, *honestamente*, esa vista... Dios mío. Es que te juro que hasta los pájaros se quedaron mudos. Fue... *espectacular*. Un naranja que te calienta la piel, un rosa que te hace suspirar... Mi cuñado, ese ser terco, fue con nosotros. Le dije, "Juan, prepárate para lo increíble." Y... al principio la cara de Juan era como un cemento armado. Pero cuando salió el sol... ¡hasta le vi una lagrimita! (O quizás era el viento, quién sabe). Pero sí, "increíble" es quedarse corto. Es como ver a tu perro corriendo feliz después de perderlo por horas, multiplicado por cien.
¿"Habitación Verde"? ¿Es verde verde, o verde "ya casi amarillo por el sol"? Porque a mí el verde pálido... no me va.
¡Buena pregunta! El verde... es... *un verde*. Digamos que no es el verde radiactivo de los marcianos. Tampoco el verde pastel que te da diabetes visual. Es un verde... relajante. Un verde que te invita a estar tirado en la cama hasta las doce. Me pareció un buen verde, ¿sabes? Un verde "de tranquilidad". Pero, te confieso... cuando llegué me dio la impresión de que habían usado sobras de pintura. Pero, ¡eh! Después de la vista al amanecer... ¡hasta me gustó! Fue como... un verde que te abrazaba. La verdad, ya no me acuerdo bien. ¡Es que después de ese amanecer, estaba tan... en las nubes! Y la cama... súper cómoda. (Y, por cierto, las cortinas *eran* un poco descoloridas... pero eso le daba un encanto vintage, ¿no?)
¿"Dos camas"? ¿Son individuales, o una cama doble gigante dividida? Porque odio las camas separadas... como el alma y el cuerpo, ¿sabes?
¡Ah, la gran pregunta! Eran dos camas... individuales. ¡Ups! Lo siento si rompo ilusiones. Pero, mira, para mí, perfecto. Porque soy de esos que roba las sábanas (¡perdón, Juan!). Así, cada uno a lo suyo. Aunque... ¡ay! Recuerdo una vez... (¡me desvío!) Fui a un hotel con mi ex... (no pregunten)... y la cama era compartida. ¡Una pesadilla! Ella roncaba como un oso en hibernación, y yo, con miedo de moverme. Así que las camas separadas... ¡benditas sean! Aunque, admito, al principio, pensé: "¡Qué aburrido!". Pero, bueno, "aburrido" es mejor que "divorcio en la cama".
¿La habitación incluía... toallas? Porque una vez me quedé en un hotel y no las había... ¡horror!
¡Toallas! ¡Dios, sí! ¡Había toallas! Y... y eran *grandes*. ¡Y blancas! (O, bueno, blancas-casi-blancas). ¡Y suaves! (O, bueno, no tan suaves como las de mi abuela, pero aceptables). Ya sabes, una cosa es el amanecer, otra cosa son las toallas. Pero, sí, había. Y jaboncitos. ¡Y champú! (Aunque yo uso el mío, claro). Recuerdo perfectamente porque, después de la experiencia del amanecer (y después de haber llorado un poco, admitámoslo), me di un baño... ¡y me sentí como nuevo! (Excepto que seguía pensando en el amanecer... ¡y en las toallas!). ¡Ah, la vida! ¡Qué grandes contrastes, amigo!
¿El desayuno? ¿Qué tal el desayuno? Porque si el desayuno es malo... todo se va al traste.
¡Agh! El desayuno. ¿Por qué me preguntas? ¡Tenía que estropearlo! Bueno, a ver... El desayuno... digamos que... fue... *un desayuno*. No era el desayuno de mis sueños. No era el desayuno que te hace querer vivir para siempre. Había... pan. Tostadas. Mermelada. (Mermelada de fresa, creo... o quizás de frambuesa... o de algo rojo y pegajoso). Y café. Un café... aguado. ¡Un café que parecía agua sucia! (¡Perdón al hotel, pero la verdad es la verdad! Me arrepiento de no haber llevado mi cafetera portátil). Juan, el cuñado, fue más diplomático: "Es...digamos... comestible." Pero, (¡y aquí viene lo bueno!), el desayuno *importaba un bledo* después del amanecer. ¡Nada importaba! ¡Ni el café aguado! ¡Ni la mermelada sospechosa! Porque, dentro de mí, aún brillaba ese sol... y la vista... ¡y el verde! (Vale, el verde no tanto). Pero la experiencia... ¡uffff! El desayuno... ¿olvidé mencionar que había jugo de naranja? Era... bueno... de caja. Pero, ¡¿a quién le importa?! ¡¡¡EL AMANECER!!! Punto.
¿Recomendarías ir? ¿O te arrepentiste?
¿Arrepentirme? ¡Jamás! A pesar del café, de las camas separadas, de las cortinas descoloridas... ¡me volvería a hospedar! Incluso con Juan. (Aunque le obligaría a llevar su propio café, ¡qué hombre!). ¡La vista al amanecer... es una epifanía! Me cambió. Cambió a Juan. (Bueno, quizás no, pero le gustó). Y aún me acuerdo... ¡y sonrío! Es más, estoy pensando ir otra vez. ¡Con mi cafetera! ¡Y con un buen libro! (Y con tapones para los oídos, por si Juan ronca...). ¡Y a disfrutar el amanecer, claro! Así que, sí. ¡Vayan! ¡Vayan y sean testigos de la magia! ¡Pero lleven su propio café! Y me cuentan si el amanecer sigue siendo tan... ¡increíble! (Y si la mermelada es de fresa, o de frambuesa...). ¡Ay, qué ganas!
¿Algo más que debamos saber? ¿Algún consejo?
¡Sí! Prepárense para emocionarse. Para llorar un poco (es inevitable). Para¡Sorprendente Oferta! Quality Inn Midvale: ¡Tu Escape Perfecto en Salt Lake City!