¡Vietnam: Piscina Privada, Vista al Mar y Lujo en Planta Baja!

Ground Flr 3 broom OceanView Pavilion Private Pool Vietnam

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¡Vietnam: Piscina Privada, Vista al Mar y Lujo en Planta Baja!

¡Vietnam: Piscina Privada, Vista al Mar y Lujo en Planta Baja! – Un Viaje a la Perfección (…Casi)

¡Ay, Dios mío! ¿Dónde empiezo con ¡Vietnam: Piscina Privada, Vista al Mar y Lujo en Planta Baja!? Es… mucho. Digamos que es una experiencia, chavos. Una experiencia que te deja con la boca abierta… y tal vez con una pequeña necesidad de siesta después de todo el lujo. Vamos a desmenuzarlo, porque esto no es solo un hotel, es una aventura.

La Llegada y la Sensación Inicial: ¡Wow, Pero…!

La accesibilidad, para empezar, es un punto crucial, ¿verdad? Porque todos merecemos el lujo, ¿no? Según lo que veo, tienen facilidades para minusválidos, y eso es excelente. El ascensor (¡gracias, Dios!) es crucial, porque no creo que nadie quiera subir maletas por las escaleras después de un vuelo de 14 horas. Check-in/out express a veces es un salvavidas, ¿eh? Pero, honestamente, a veces prefiero que me den un poco de tiempo, que me ofrezcan un trago de bienvenida (¡y que sea fuerte!), y que me expliquen todo con calma. Un doorman y concierge son como ángeles en un lugar como este, listos para resolverte la vida.

Y la primera impresión… ¡espectacular! Vistas al mar, piscina privada… El lujo en planta baja es real. Pero, y aquí viene el "pero," un pequeño detalle: la habitación es enorme. Literalmente. ¿Un closet? ¡Un vestidor! Te podrías perder si no llevas un mapa… o un buen GPS, como yo, que me perdí una vez, jajaja. Y las cortinas blackout, ¡benditas sean! Después de una noche de fiesta (¡y la fiesta, amigos, está en el menú!), necesitas dormir como un bebé.

Dentro de la Habitación: El Paraíso Está en los Detalles (Y en el Wi-Fi)

La Wi-Fi [gratis] es esencial, por supuesto. ¿Quién puede vivir sin Instagram y subir fotos para dar envidia a todo el mundo? Y aquí viene mi pequeña obsesión: el Wi-Fi en todas las habitaciones… ¡y GRATIS! Eso es un win. El Internet [LAN] es un plus para los que necesitan trabajar (pero, ¿quién quiere trabajar en estas vistas?). Aire acondicionado, minibar, cafetera/tetera… lo básico, pero bien hecho. Un baño privado con todo (¡hasta zapatillas!). ¿Alarma? ¡Sí, para no perderte el desayuno! Y TV con canales por cable/satélite… bueno, si te aburres de la piscina, supongo.

Y hablando de detalles… ¡la cama! Cama extra larga. ¡Para los gigantes como yo! ¡Glorioso! Toallas, albornoces, y productos de baño de buena calidad (¡olvídate de las muestras miserables!). ¡Y el espejo! Para mirarte y preguntarte "¿cómo es posible que me vea tan bien?". (Ok, quizás eso solo lo pienso yo, jajaja).

¡OJO! No olvidemos los detalles de seguridad: Cajas de seguridad, detector de humo, extintores. Porque, aunque estemos de vacaciones, la seguridad es prioritaria.

Delicias Culinarias: ¡Un Festín para los Sentidos! (Y Para el Estómago)

¡La comida! ¡Ah, la comida! Aquí es donde la cosa se pone interesante. El desayuno buffet es impresionante. Cocina asiática, occidental, fruta fresca, pasteles… Hay de todo. Y lo mejor de todo es que puedes pedir desayuno en la habitación (para los perezosos como yo, ¡es un sueño hecho realidad!). Pero, ¡ojo! Me recomendarían que se pruebe el restaurante vegetariano, las opciones son muy versátiles.

Tienen restaurantes para aburrir. Cocina internacional, asiática, a la carta, buffet… ¡y una barra! ¡El café es excelente! Y si te da un antojo a la tarde, está el bar de la piscina. Happy hour… ¡imprescindible!

¿Y Para Relajarse? ¡El Paraíso del Bienestar!

Aquí es donde el hotel se luce. ¡El spa! ¡El spa/sauna! ¡El baño turco! ¡La piscina con vistas (¡sí, hay otra, además de la privada!)! Masajes, exfoliaciones corporales, envolturas corporales… Literalmente, puedes desaparecer en la relajación. Hay también un gimnasio (¡para los valientes!), por si quieres quemar las calorías del desayuno.

Bienestar en Tiempos de Pandemia: La Seguridad es la Prioridad

¡La limpieza y seguridad son una prioridad! Productos de limpieza antivirales, desinfección diaria en zonas comunes, desinfección de habitaciones… ¡se nota que se lo toman en serio! Personal capacitado en protocolos de seguridad, termómetro disponible, desinfección de elementos… Todo para que te sientas seguro.

Para los Pequeños Aventureros: ¡Diversión Garantizada!

Tienen servicios de niñera, instalaciones para niños, y menú infantil. Así que, si viajas con niños, ¡no te preocupes!

Servicios y Comodidades: ¡Atención al Detalle!

Servicio de lavandería, tintorería, cambio de divisas, conserje, alquiler de coches, traslado al aeropuerto… ¡Todo para facilitarte la vida! Cajeros automáticosTienda de regalosAparcamiento gratuito. Una maravilla.

Cosas que Podrían Mejorar (¡Pequeños Detalles!)

  • Siendo quisquilloso, a veces el servicio de habitaciones puede tardar un poco (¡pero, hey, estás de vacaciones!).
  • En ocasiones, el ruido de la piscina (¡pero, es una piscina, qué esperabas!).

Mi Veredicto: ¡Reserva YA!

¡Vietnam: Piscina Privada, Vista al Mar y Lujo en Planta Baja! es una experiencia que vale la pena. ¿Es perfecto? No, nada lo es. Pero con su privacidad, su lujo, su spa y su magnífica vista al mar, es el lugar perfecto para desconectar, relajarte y sentirte como un rey.

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Ground Flr 3 broom OceanView Pavilion Private Pool Vietnam

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¡Ay, Dios mío! ¿Vietnam? ¡Con una piscina privada en el suelo y vistas al océano! ¡Me muero de ganas! Allá va mi "itinerario"… o lo que sea que se pueda llamar eso. Prepárense, porque esto no es una de esas guías pulidas que te dejan babeando. Este es el verdadero yo - desordenado, lleno de dudas existenciales, y probablemente con un par de arrepentimientos (de antemano).

El Gran Plan… O Casi

Día 1: ¡Llegada y Caos Bienvenida!

  • 6:00 AM (Hora local): ¡¡¡ALARMA!!! (Mi primer error: creer que podía dormir más de 5 horas). El jet lag ya me está comiendo. Me siento como un zombie.
  • 7:00 AM: Aeropuerto. Reviso la maleta por enésima vez. ¿¡CUÁNTOS pares de calcetines necesito?! (Spoiler: demasiados). Me doy cuenta de que olvidé el maldito adaptador para el enchufe. ¡Ya empezamos!
  • 1:00 PM: ¡Aterrizaje en Da Nang! El calor… ¡el calor me golpea como una pared de ladrillos! Y la humedad… ¡dios mío, la humedad! Me recuerdan que tenía que haber empacado ropa más ligera además de la que ya tengo.
  • 2:00 PM: ¡Taxi al OceanView Pavilion! El tráfico… ¡es una locura! Scooters por todas partes, bocinas, vendedores gritando… Me siento como si estuviera en una película de acción en cámara rápida. Empiezo a sentirme "viva" otra vez, incluso con el caos.
  • 3:00 PM: ¡¡¡LLEGADA!!! (Suspiro de alivio). El Ground Flr 3 broom OceanView Pavilion Private Pool… ¡Madre de Dios! ¡Es más bonito en persona que en las fotos! La piscina… ¡Esa piscina! (Necesito, necesito, meterme ahí ya). La vista… Me quedo boquiabierta. ¡Es como un sueño!
  • 3:30 PM - 5:00 PM: El gran chapuzón (y el "pánico" al sol). Me lanzo a la piscina. Oh, gloria bendita. El agua está perfecta. Me siento como una sirena… hasta que recuerdo que soy extremadamente blanca y el sol vietnamita es implacable. ¡¡¡CORRO A BUSCAR PROTECTOR SOLAR!!! (Me pongo un litro, con un poco de miedo)
  • 5:00 PM - 7:00 PM: Exploración del pabellón. Me pierdo en la habitación (literalmente, es enorme). Intento descifrar cómo funciona el aire acondicionado (lucha perdida). El olor a humedad se hace notar, y me pregunto si esto será normal allá.
  • 7:00 PM: Cena de "bienvenida"… o mejor dicho, de supervivencia. Salgo a buscar un restaurante (casi me atropellan 3 veces). Me encuentro con un pequeño restaurante tailandés (¿Por qué tailandés?). Ordeno algo que creo que es "seguro" (¡¡¡error!!!). Es picante… ¡¡¡DEMASIADO picante!!! Mis ojos lloran. Mi lengua arde. Pido agua. ¡Mucha agua! (Y aprendo una lección: no subestimar el picante asiático).
  • 8:30 PM: De regreso al pabellón. ¡Exhausta! Me siento en el balcón, mirando el océano. Una mezcla de euforia, fatiga y una pizca de pánico existencial. ¿Voy a sobrevivir a esto? (Probablemente).

Día 2: Explorando (y Intentando no Perder la Cabeza)

  • 8:00 AM: Despertar. El jet lag me vuelve a golpear. Me siento como un trapo.
  • 9:00 AM: Desayuno. Intento comer un poco de fruta exótica. ¡¡¡No tengo ni idea de qué es cada cosa!!! El mango… ¡delicioso! Pero luego pruebo otra fruta… ¡¡¡Sabe a calcetines!!! (Otra lección: no todo es lo que parece).
  • 10:00 AM - 1:00 PM: ¡La Ciudad Antigua de Hoi An (¡y la maldita lluvia)! Contrato un taxi (¡negociar el precio es un deporte olímpico!), y me voy a Hoi An. ¡Es hermosa! ¡Pero… Llueve! ¡¡¡LLUEVE A CÁNTAROS!!! Me mojo hasta los huesos. Me siento como un gato callejero. Visito algunas casas antiguas, me pierdo en las callejuelas estrechas (¡y casi me pierdo de verdad!), y compro algunas linternas de seda (¡son preciosas!).
  • 1:00 PM - 2:00 PM: Almuerzo en Hoi An. Pruebo el cao lau (¡¡¡delicioso!!!). La lluvia amaina un poco. Me siento un poco menos miserable.
  • 2:00 PM - 4:00 PM: Perderse (de nuevo) en Hoi An. Encuentro una tienda de ropa a medida. ¡Me encantan los vestidos! Me pruebo un montón, y finalmente me compro uno que me hace sentir como una princesa (aunque sea una princesa empapada). ¡Me siento guapísima!
  • 4:00 PM - 5:00 PM: Regreso al pabellón. ¡El tráfico es infernal! Empiezo a entender por qué los vietnamitas conducen como locos. Es una cuestión de supervivencia.
  • 6:00 PM: ¡La piscina, otra vez! Me relajo en la piscina. El sol se pone. El cielo se tiñe de colores increíbles. Me siento en paz.
  • 7:30 PM: Cena en el pabellón. ¡Pido comida a domicilio! (¡Dios bendiga la tecnología!). Sushi. Simple. Seguro. ¡Y delicioso! Me siento en el balcón otra vez. El sonido de las olas. La brisa. La vida… ¡es buena!

Día 3: ¡Playas, Cocina y… ¿Un poco de cultura?!

  • 9:00 AM: Despertar. El jet lag sigue ahí, pero un poco menos intenso. (¡Victoria!).
  • 10:00 AM - 1:00 PM: ¡A la playa! Contrato un taxi (de nuevo). Me voy a la playa My Khe. La arena es suave, el agua… ¡mmm, perfecta! Me tumbo bajo una sombrilla (¡protector solar, protector solar!), y leo un libro. El sol, el mar… ¡la felicidad! De repente, me doy cuenta de que los vendedores ambulantes son MUY insistentes.
  • 1:00 PM - 2:00 PM: ¡Almuerzo en la playa! Mariscos frescos. Cerveza fría. Observo a la gente. Niños jugando en la arena. Parejas enamoradas. Me siento… bien. Muy bien.
  • 2:00 PM - 4:00 PM: ¡Clase de cocina vietnamita! ¡Me apunto a una! Es una experiencia increíble. Aprendo a hacer pho y banh xeo. Me corto un dedo con un cuchillo. (¡¡¡Ay!!!). Pero al final, ¡la comida es deliciosa! ¡Me siento como una chef! (Aunque sea una chef con un dedo vendado).
  • 4:00 PM - 5:30 PM: Visita al Museo de Esculturas Cham, de Da Nang, que me recomendaron. Aunque el sol comienza a caerse, me interesa mucho.
  • 6:30 PM: De regreso al pabellón.
  • 7:30 PM: Cena en el balcón. ¡Mi propia comida! Pho y banh xeo. (¡Orgullo!). Miro las estrellas. Me doy cuenta de que he sobrevivido a tres días en Vietnam. ¡Y me encanta!

Día 4: ¡¡¡¡¡¡RELAJARSE!!!!!!!

  • Todo el día: ¡¡¡¡¡NADA!!!!! ¡Playa! ¡Piscina! ¡Leer! ¡Dormir!
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Ground Flr 3 broom OceanView Pavilion Private Pool Vietnam

Ground Flr 3 broom OceanView Pavilion Private Pool VietnamOkay, buckle up buttercups, because we’re diving headfirst into the wonderfully chaotic world of "¡Vietnam: Piscina Privada, Vista al Mar y Lujo en Planta Baja!" – the whole shebang. And let’s be honest, getting that vibe right is gonna be… well, let’s just say it’s gonna be a ride. Here we go…

¿Qué demonios es exactamente este "¡Vietnam: Piscina Privada, Vista al Mar y Lujo en Planta Baja!"? ¿Es un sueño?

¡Ah, la pregunta del millón! Y a veces, sinceramente, me la hago yo misma. Básicamente, es la promesa de un paraíso terrenal en Vietnam. Piensa: piscina privada, vistas al mar (¡literalmente!), y lujo… en PLANTA BAJA. Que significa, no escaleras, no aglomeraciones... ¿Es un sueño? Puede ser, porque después de las 14 horas de viaje, y el jet lag, todo parecía un poco onírico... como si el vodka me estuviera haciendo una broma.

La realidad, claro, es un poco más… "real". Pero con la piscina, las vistas y las mojitos... a veces, la diferencia era sutil.

¿La piscina privada… vale la pena el HYPE? Porque vamos, en las fotos todo es bonito.

¡Ay, la piscina! Mira, ¿qué te digo? En las fotos, era perfecta. Agua cristalina, borde infinito mirando al mar… En la vida real... bueno, la primera mañana me lancé de cabeza y… ¡HOLA! (No tan cristalina, pensaba, que un bicho en mi boca... ¡blargh!). Pero después de que el personal la limpiara… ¡DIOS MIO! Y el silencio… el sol… era como si el mundo se hubiera detenido… bueno, menos el estómago, que pedía ¡COMIDA!

Sí. Vale la pena el hype. Lo digo con toda la sinceridad de alguien que prefiere la playa, pero eso... eso era otro rollo. Y la privacidad… ¡Dios, la privacidad! Podías saltar, gritar, hacer el ridículo… nadie te juzgaba (al menos que el personal estuviera mirando, pero, shhh!).

¿Y la vista al mar? ¿Es TAN espectacular como dicen? O es un cliché.

Claro que es un cliché. Vietnam, el mar... todo es cliché. Pero, ¡qué cliché! ¿Sabes esas fotos de postal que ves y piensas “Bah, photoshop”? ¡Pues no!. A veces, me despertaba mirando el amanecer, con el sol pintando el cielo… y me quedaba como tonta, con la boca abierta. Y por las tardes, con un buen libro y una cervecita… la vida era… en fin, lo que se dice "pura vida".

Eso sí...prepárense para las tormentas. ¡Es Vietnam! Cuando llueve, llueve en serio. Pero ¡la vista! el mar embravecido, el cielo… ¡Dios, era impresionante, incluso de miedo!

Lo que sí, a veces, entre la brisa marina, un poco de arena y los bichos... uno se sentía en el set de "Náufrago".

"Lujo en planta baja"... ¿Es realmente TAN cómodo como suena? ¿O es otra trampa publicitaria?

¡La planta baja! ¡La maravilla de la planta baja! Para alguien con mi… digamos, "falta de entusiasmo" por las escaleras (y mi amor por los helados), eso era GLORIA PURA. No tener que subir y bajar con las maletas, con los cubos de hielo, con todo... ¡era la libertad!

¿Trampa publicitaria? Bueno, a ver, el "lujo" era… bueno. Hay cosas que no se traducen… y algunas de ellas, estaban en el baño. Pero, en general, la comodidad de tener todo a mano, y sobre todo, la sensación de estar… relajada, compensaba cualquier "pequeño detalle".

¿Qué tal la comida? ¿Hay opciones para personas que no comen, digamos, “serpiente” todos los días?

¡Ay, la comida! Mira, soy una persona… "aventurera" con la comida... hasta cierto punto. Las serpientes no están en ese punto. Pero, ¡la comida vietnamita! ¡Es una explosión de sabores! Y no, no todo es serpiente (aunque… creo que vi algo sospechoso un día…).

El pho, los rollitos de primavera, el tofu con salsa de cacahuete… ¡Dios mío! ¡Para chuparse los dedos! Y si eres un poco… delicada, siempre estaba el arroz con pollo o verduras. Había un restaurante cerca que era… ¡DIOS MIO! Y el personal… siempre sonriendo, siempre amable.

Excepto por un día, cuando pedí algo que no entendí… y me trajeron… bueno, digamos que fue una experiencia "única". Pero, hey! ¡La vida es corta! ¡Hay que arriesgarse!

¿Y el servicio? ¿El personal es atento, o te dejan a tu suerte?

El servicio… ¡el servicio! A ver, no voy a mentir, cuando llegué, pensaba: "Bah, servicio, todo es postureo". ¡Pero no! ¡El personal era INCREÍBLE! Amables, atentos, siempre con una sonrisa… ¡y siempre dispuestos a ayudarte! ¿Te imaginas? ¡Encontrar al personal, que no sólo hablaban Ingles, sino que además lo hacían MUY BIEN!

Tenían una paciencia… especialmente conmigo, porque soy muy pero que MUY torpe, y me las ingenié para romper cosas, perder cosas… y preguntar las preguntas más estúpidas. ¡Pero siempre estaban ahí! ¡Siempre! ¡Incluso cuando me caí en la piscina e hice el ridículo!

El servicio te hace sentir… especial. Y a veces, creo que es todo lo que uno necesita para sentirse en el paraíso.

¿Alguna pega? ¿Algo que odiaste? ¡Sé honesto/a(s)!

¡Huy, claro que sí! Vamos a ver… Los mosquitos. Son unos cabrones. Y el calor… a veces era sofocante, te juro que en una tarde me caí 3 veces en la piscina por la sudoración. Y el tráfico… ¡Dios mío, el tráfico! Intentar cruzar la calle era como jugar a un videojuego… ¡pero con motos! Y, si hay que ser sinceros, la conexión a internet... a veces era una tortura.

Ah, y también me dio una… digamos, "indigestión" un día. No voy a entrar en detalles. Pero fue feo. Muy feo.

Pero… ¿sabes qué? Todo eso, al final, se olvida. Porque el sol, laBuscar Hotels

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